Guía técnica
Grados de preparación de superficie según la ISO 8501-1
Respuesta rápida
Sa 2½ es el grado que exige alrededor del noventa por ciento de la obra industrial y marina: metal casi blanco, donde solo se admiten manchas leves en forma de puntos o franjas. Pero la norma tiene dos ejes, no uno: además del grado que se quiere alcanzar, clasifica el estado inicial de la chapa de la A a la D. Pedir un grado sin fijar el estado de partida es la razón más frecuente de que dos presupuestos del mismo trabajo se diferencien en un cuarenta por ciento.
Estado inicial del acero: los cuatro grados de oxidación
| Grado | Qué se ve | Qué implica para el trabajo |
|---|---|---|
| A | Cascarilla de laminación intacta, cubriendo prácticamente toda la superficie, con poco o ningún óxido | La cascarilla está adherida y es dura: cuesta arrancarla, pero debajo el metal está sano y el resultado es uniforme |
| B | La cascarilla ha empezado a desprenderse y aparece óxido | Situación intermedia y la más común en acero almacenado a la intemperie |
| C | La cascarilla se ha desprendido por la oxidación, o se retira raspando; hay picaduras leves visibles | Empiezan a aparecer picaduras: el abrasivo tiene que entrar en ellas, no solo pasar por encima |
| D | La cascarilla se ha desprendido y hay picaduras generalizadas a simple vista | El caso caro. En el fondo de la picadura queda óxido y sal, y la propia norma admite que puedan quedar residuos en ellas |
Grados de preparación por chorreado abrasivo
| Grado | Denominación | Criterio de la norma | Cuándo se exige |
|---|---|---|---|
| Sa 1 | Limpieza ligera | Se retiran la cascarilla suelta, el óxido suelto y los recubrimientos mal adheridos | Trabajos provisionales y superficies que se van a volver a tratar |
| Sa 2 | Limpieza minuciosa | Sin grasa ni suciedad visibles y sin la mayor parte de cascarilla y óxido; lo que queda debe estar firmemente adherido | Interiores y ambientes poco agresivos |
| Sa 2½ | Metal casi blanco | Solo se admiten restos como manchas leves en forma de puntos o franjas. En obra se traduce como «menos del 5 % de la superficie», que es taquigrafía útil pero no literalidad de la norma | El estándar de la inmensa mayoría de la obra industrial y marina |
| Sa 3 | Metal blanco visualmente limpio | Superficie uniforme, con aspecto metálico y sin restos visibles de ningún tipo | Inmersión crítica y metalización térmica de cinc |
Dos ejes, no uno: de dónde se parte y adónde se llega
La confusión más cara del sector es tratar «Sa 2½» como si describiera un trabajo. No lo describe: describe un resultado. El trabajo depende de dónde se empieza, y para eso está el otro eje de la norma, los grados de oxidación A, B, C y D.
Llevar una chapa de grado A a Sa 2½ y llevar una de grado D al mismo Sa 2½ son dos obras distintas con el mismo nombre. En la primera hay cascarilla dura y adherida sobre metal sano, y una vez arrancada la superficie queda uniforme. En la segunda hay picaduras por toda la superficie, y el abrasivo tiene que entrar en el fondo de cada una: más tiempo, más consumo y un acabado que nunca tendrá el mismo aspecto porque las picaduras siguen ahí.
De hecho la norma lo reconoce: en superficies picadas admite que puedan quedar restos en el fondo de las picaduras. Quien promete un Sa 2½ «perfecto» sobre acero de grado D o no ha leído la norma o cuenta con que el cliente tampoco.
Consecuencia práctica: un presupuesto que dice «chorreado a Sa 2½» y no dice el grado de partida no es comparable con otro que sí lo dice. Puede estar valorando la mitad de trabajo por el mismo nombre.
Por qué Sa 3 casi nunca compensa
Entre Sa 2½ y Sa 3 hay un salto de coste que no guarda proporción con el salto de calidad para la mayoría de aplicaciones. Alcanzar Sa 3 partiendo de Sa 2½ puede duplicar el tiempo de proceso y el consumo de abrasivo, porque hay que eliminar hasta la última sombra en el cien por cien de la superficie.
Ese gasto tiene sentido en dos escenarios concretos: cuando la pieza va a trabajar en inmersión permanente en un medio agresivo, donde un punto de contaminación es el origen de una ampolla; y cuando encima va una metalización térmica de cinc, que no perdona restos. Fuera de esos casos, el dinero rinde mucho más invertido en el sistema de pintura o en el control de sales que en subir medio grado.
Es también el factor que más mueve el precio de un trabajo, y por eso lo dejamos cerrado por escrito antes de empezar en estructura metálica y obra civil. Puede ver el resto de factores que intervienen.
Los otros métodos que también clasifica la norma
La ISO 8501-1 no habla solo de chorreado. Conviene conocer las otras notaciones porque aparecen en pliegos y a veces son la respuesta correcta cuando la proyección no es viable.
- St 2 y St 3 — limpieza con herramienta manual y mecánica: rasqueta, cepillo de alambre, lijadora. St 3 es el mismo procedimiento hecho a fondo, hasta que la superficie tiene brillo metálico. Es lo que queda cuando no se puede proyectar, y nunca alcanza la calidad de un Sa equivalente porque no genera perfil de anclaje comparable.
- Fl — limpieza por llama. Prácticamente en desuso.
- Be — decapado químico. Se aplica por inmersión en taller, no en obra, y es habitual en acero inoxidable y en piezas de geometría complicada.
- P delante de cualquiera de las anteriores — preparación parcial o localizada, para repintado sobre recubrimiento sano. Aquí el criterio no es dejar el metal desnudo sino sanear las zonas dañadas y respetar lo que aguanta.
Las tres cosas que la ISO 8501-1 no dice, y que arruinan trabajos
Este es el punto que casi nunca se explica y el que separa un pliego bien escrito de uno que va a dar problemas. La ISO 8501-1 es una norma visual: describe lo que se ve. Hay tres factores que deciden la durabilidad del recubrimiento y que no están en ella.
El perfil de anclaje. Una superficie puede estar impecable a la vista y tener una rugosidad inadecuada para el sistema de pintura previsto. Demasiado liso y la pintura no agarra; demasiado agresivo y los picos quedan por encima del espesor de película, que es por donde empieza el óxido. El perfil se especifica y se mide aparte, con comparador, y va referido a la norma de rugosidad de superficies chorreadas, no a la 8501.
Las sales solubles. Los cloruros y sulfatos del fondo de la picadura no se ven, no cambian el aspecto y no afectan al grado visual. Pero son higroscópicos: captan humedad a través de la película de pintura y reactivan la corrosión desde debajo. Es la causa número uno de fallo prematuro en ambiente marino, y se controla con muestreo de superficie y medida de conductividad. Lo tratamos en detalle en rejas y forja de costa.
El polvo residual. Después de proyectar queda polvo de abrasivo y de óxido sobre la superficie y dentro del perfil. Si se pinta encima, la pintura se adhiere al polvo y no al acero. Se evalúa con una prueba de cinta adhesiva normalizada, y es el paso que más veces se salta cuando hay prisa por cerrar la jornada.
Un pliego completo no dice «Sa 2½». Dice: grado inicial, grado a alcanzar, perfil de anclaje objetivo, límite de sales solubles y clase de polvo admisible. Cinco líneas que evitan la discusión entera.
Cómo se verifica en obra, y cómo no
El grado se comprueba por comparación con los patrones fotográficos de la propia norma, sobre la superficie real y con iluminación suficiente: luz de día difusa o luz artificial normalizada. No se valora a ojo ni de memoria, y no se valora con el sol de frente, que borra las sombras leves que son precisamente el criterio de Sa 2½.
La comparación se hace por zonas, no una vez para toda la obra. Una viga con una cara al abrigo y otra expuesta no llega al mismo grado con el mismo tiempo de boquilla, y en estructura montada las zonas de difícil acceso son las que fallan.
Y se documenta. Nosotros entregamos la lectura, no una valoración: comprobación de grado por zonas y medición de perfil de anclaje. Es la diferencia entre poder demostrar lo que se ha hecho y tener que discutirlo. El criterio completo, con la tabla de abrasivos y el resto de la guía, está publicado abierto.
Cómo escribirlo en un presupuesto para que sea comparable
Si va a pedir varias ofertas, esta es la especificación mínima que debe aparecer en todas para que comparen lo mismo. Puede copiarla tal cual:
- 01 Estado inicial del acero según ISO 8501-1: grado ___ (A / B / C / D).
- 02 Grado de preparación a alcanzar: Sa ___ , verificado por comparación con los patrones fotográficos de la norma.
- 03 Perfil de anclaje objetivo: ___ µm, medido con comparador.
- 04 Control de sales solubles: sí / no. Si sí, límite admisible y método.
- 05 Evaluación de polvo residual antes de imprimar: sí / no.
- 06 Ventana máxima entre chorreado e imprimación: ___ horas.
Una oferta que no pueda rellenar estas seis líneas no es más barata: es menos concreta. Y la diferencia aparecerá al segundo invierno.
Respuesta rápida
Preguntas frecuentes
¿Qué significa Sa 2½ exactamente?
Es el grado que la ISO 8501-1 llama metal casi blanco: la superficie queda sin grasa, suciedad, cascarilla, óxido ni restos de recubrimiento, y solo se admiten manchas leves en forma de puntos o franjas. En obra se resume como «menos del 5 % de la superficie», que es una taquigrafía útil pero no la literalidad de la norma, que describe el criterio en términos visuales. Es el grado estándar de la inmensa mayoría de la obra industrial y marina.
¿Cuál es la diferencia entre Sa 2½ y Sa 3?
Sa 3 exige una superficie uniforme con aspecto metálico y sin ningún resto visible, mientras que Sa 2½ tolera manchas leves. La diferencia de calidad es pequeña para la mayoría de aplicaciones y la de coste no: alcanzar Sa 3 partiendo de Sa 2½ puede duplicar el tiempo y el consumo de abrasivo. Solo compensa en inmersión permanente en medio agresivo y bajo metalización térmica de cinc.
¿Qué son los grados A, B, C y D?
Clasifican el estado inicial del acero antes de tocarlo: A es cascarilla de laminación intacta con poco óxido; B, cascarilla empezando a desprenderse; C, cascarilla ya desprendida por oxidación con picaduras leves; y D, picaduras generalizadas visibles a simple vista. Es el dato que falta en casi todos los presupuestos, y sin él «Sa 2½» no describe cuánto trabajo hay.
¿Basta con especificar el grado ISO en el contrato?
No, y es el error más caro. La ISO 8501-1 es una norma visual y no cubre tres factores que deciden la durabilidad: el perfil de anclaje, que se especifica y se mide aparte con comparador; las sales solubles, que no se ven y son la causa número uno de fallo prematuro en ambiente marino; y el polvo residual, que hace que la pintura se adhiera al polvo en lugar de al acero. Un pliego completo fija los cinco parámetros, no solo el grado.
¿Se puede alcanzar Sa 2½ con herramienta manual?
No. La limpieza manual y mecánica tiene su propia notación en la norma, St 2 y St 3, y no es equivalente: además de dejar más residuo, no genera un perfil de anclaje comparable al de la proyección abrasiva, que es lo que da la adherencia mecánica al recubrimiento. St 3 es la mejor opción cuando no se puede proyectar, no un sustituto del chorreado.
¿Cuánto tiempo puede pasar entre el chorreado y la imprimación?
Depende de la humedad y de la temperatura, no del reloj. El criterio es imprimar antes de que aparezca el velo de óxido, y en ambiente marino húmedo eso puede ser cuestión de pocas horas. Por eso la ventana se fija por escrito en el presupuesto y la obra se organiza por tramos: se chorrea lo que se puede imprimar el mismo día.
Le fijamos el grado por escrito antes de empezar
Grado inicial, grado a alcanzar, perfil de anclaje y ventana de imprimación. En el presupuesto, no a mitad de obra.
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