Servicio 09 — Rejas y forja
Chorreado de rejas, barandillas y forja
Respuesta rápida
Una reja junto al mar no vuelve a oxidarse porque la pintura fuera mala. Vuelve a oxidarse porque debajo quedaron cloruros. El salitre se acumula en el fondo de la picadura, sobrevive a un decapado que solo mira el color de la superficie y, en cuanto la pintura nueva atrapa algo de humedad, reactiva la corrosión desde dentro. Por eso aquí lo que hay que verificar no es solo el grado visual: son las sales solubles.
Fig. 09 - Grado de limpieza para repintado exterior
- Sa 2½
- Ventana hasta imprimar en ambiente marino
- < 4 h
- Categoría de corrosividad ISO 12944 en primera línea
- C5
El cloruro es el problema, no la pintura
En la costa, el aerosol marino deposita cloruro sódico sobre el hierro de forma continua. El cloruro es higroscópico —capta humedad del aire— y ácido en el fondo de la picadura, así que la corrosión avanza hacia dentro formando cavidades estrechas y profundas donde la sal queda atrapada y protegida.
Cuando esa reja se decapa mirando solo el aspecto, la superficie queda gris y con aspecto impecable, pero el fondo de cada picadura sigue cargado de sal. Se imprima, se pinta, y a los pocos meses aparecen puntos de óxido que revientan la película desde abajo. El cliente concluye que la pintura era mala; casi nunca lo era.
El grado de limpieza visual que fija la ISO 8501-1 describe lo que se ve: cascarilla, óxido y restos de recubrimiento. No dice nada de las sales, que se controlan aparte, con muestreo de la superficie y medida de conductividad. En pieza de litoral el paso que de verdad decide la durabilidad es lavado con agua a presión entre pasadas de abrasivo, para arrastrar la sal reflotada al abrir la picadura.
Es la razón por la que una reja de interior y una de paseo marítimo no cuestan lo mismo aunque midan igual. Si un presupuesto no distingue, o no ha entendido el problema o cuenta con que el óxido vuelva después de la garantía.
Forja, fundición y acero moderno no son lo mismo
En una misma finca puede haber los tres materiales, y tratarlos igual es la forma más rápida de estropear el que menos lo aguanta.
- Hierro forjado antiguo. Bajo en carbono, de estructura fibrosa y con inclusiones de escoria. Es blando: con energía alta se redondean las aristas y se borran las marcas de martillo y las volutas pierden definición. Presión moderada y abrasivo anguloso fino.
- Fundición. Frágil. Un remate ornamental, una hoja o una punta de lanza de fundición se parte con un impacto que el forjado absorbe sin inmutarse. Se baja la energía y se evita el ángulo directo sobre los elementos finos.
- Acero moderno soldado. Tolera el procedimiento estándar. La atención va al cordón de soldadura y a las salpicaduras, que son el punto por donde empieza a fallar el recubrimiento.
- Galvanizado. Aquí la respuesta correcta es no chorrear: la proyección arranca la capa de cinc, que es justamente lo que protege la pieza. Se limpia y se prepara para repintar sin retirar el galvanizado.
- Aluminio y acero inoxidable. Nunca con abrasivo férrico. El residuo de hierro se incrusta y provoca corrosión en un material que no debería tenerla; se usa equipo separado, el mismo criterio que en inox alimentario.
La ventana de imprimación
Un acero recién decapado está químicamente desnudo y con el perfil de anclaje abierto. En un taller seco de interior puede aguantar un día sin cambiar de aspecto. En una finca de la costa en octubre, con humedad relativa alta y sal en el aire, empieza a mostrar velo de óxido en unas pocas horas.
Ese velo no es cosmético: es una capa de óxido nueva entre el metal y la imprimación, y compromete la adherencia de todo el sistema. Por eso la secuencia se planifica al revés de como suele hacerse: no se decapa todo y luego se pinta, sino que se decapa e imprima el mismo día por tramos, ajustando la superficie a lo que se puede cubrir antes de que cambie el color del metal.
El sistema habitual en ambiente marino es imprimación rica en cinc y acabado de poliuretano, dimensionado para la categoría de corrosividad que corresponda según la norma de sistemas de pintura. En primera línea de mar eso significa la categoría más severa del rango atmosférico, no una intermedia.
Si el trabajo lo termina el pintor del cliente, entregamos la pieza imprimada, no en metal desnudo. Entregar hierro desnudo a la intemperie es entregar un problema con fecha.
En casa o en taller: cómo se decide
Una reja de ventana, una puerta de valla o una barandilla de escalera casi siempre se pueden desmontar, y entonces el taller es la mejor opción con diferencia: control total de parámetros, posibilidad de girar la pieza para llegar a las caras internas de la voluta —que es donde se acumula la sal y donde peor se pinta— y recogida completa del residuo.
Cuando la reja va empotrada en obra o es una barandilla corrida de terraza, se trabaja in situ con confinamiento y aspiración. Es más lento y obliga a proteger acristalamiento, fachada y pavimento, pero evita el desmontaje y la reparación posterior de la fábrica.
En el Baix Empordà y el Alt Empordà, que es donde se concentra la vivienda de costa, la restricción real no suele ser técnica sino de calendario: las ordenanzas limitan la obra ruidosa en verano y muchas casas están ocupadas justo esos meses. La forja es un trabajo de pretemporada.
Elementos catalogados y conjuntos históricos
En una reja modernista, en una cancela de finca antigua o en el herraje de un edificio protegido, el objetivo cambia: ya no es dejar el metal desnudo sino retirar lo que sobra conservando la superficie histórica y las capas de pintura que puedan tener valor documental.
Ahí el procedimiento se acerca al de restauración de patrimonio: ensayo previo documentado, energía mínima, y a menudo decapado selectivo por zonas en lugar de una limpieza uniforme. La decisión de hasta dónde llegar no es nuestra, es del técnico responsable, y conviene tenerla por escrito antes de encender el compresor.
También cambia el acabado. En elemento catalogado suele exigirse un sistema reversible y un color documentado, no el que quede mejor. Preparamos la memoria del procedimiento cuando hace falta para la licencia.
Especificaciones
Criterio según material y exposición
| Pieza | Procedimiento | Riesgo si se hace mal |
|---|---|---|
| Forja antigua ornamental | Abrasivo fino, presión moderada, ángulo oblicuo | Se redondean aristas y se borra la marca del martillo |
| Fundición (remates, lanzas) | Energía baja, sin incidencia directa | Rotura del elemento fino |
| Acero soldado moderno | Sa 2½ estándar, atención al cordón | El recubrimiento falla primero en la soldadura |
| Reja de primera línea de mar | Lavado a presión entre pasadas y control de sales | Los cloruros reactivan el óxido bajo pintura nueva |
| Galvanizado | No se chorrea: limpieza y preparación | Se arranca el cinc que protege la pieza |
| Elemento catalogado | Ensayo previo y decapado selectivo | Pérdida irreversible de superficie histórica |
Respuesta rápida
Preguntas frecuentes
¿Por qué vuelve el óxido si la reja se pintó hace poco?
Casi siempre porque debajo quedaron cloruros. El salitre se acumula en el fondo de la picadura, sobrevive a un decapado que solo mira el aspecto de la superficie y, en cuanto la pintura nueva atrapa humedad, reactiva la corrosión desde dentro. La solución no es una pintura mejor: es arrastrar la sal con lavado a presión entre pasadas de abrasivo y comprobarlo antes de imprimar.
¿Hay que desmontar la reja?
Si se puede, mejor. En taller se controlan los parámetros, se puede girar la pieza para llegar a la cara interna de las volutas —donde se acumula la sal y donde peor se pinta— y la recogida de residuo es completa. Si va empotrada en obra o es una barandilla corrida, se trabaja in situ con confinamiento y aspiración, protegiendo acristalamiento, fachada y pavimento.
¿Se puede chorrear una reja galvanizada?
No conviene: la proyección arranca la capa de cinc, que es exactamente lo que está protegiendo la pieza. Lo correcto es limpiar y preparar la superficie para repintar sin retirar el galvanizado. Si el galvanizado ya está perdido en zonas amplias, entonces la conversación es otra y hay que valorar regalvanizar o pasar a un sistema de pintura completo.
¿Entregáis la reja pintada o solo decapada?
La entregamos siempre imprimada, nunca en metal desnudo. Un acero recién decapado en ambiente marino empieza a mostrar velo de óxido en pocas horas, y ese velo compromete la adherencia de todo lo que se aplique después. Por eso decapamos e imprimamos el mismo día por tramos. El acabado final lo podemos aplicar nosotros o dejarlo al pintor del cliente sobre la imprimación.
¿Y si la reja es antigua o está catalogada?
Cambia el objetivo: ya no se trata de dejar el metal desnudo sino de retirar lo que sobra conservando la superficie histórica. Se hace ensayo previo documentado, con la energía mínima y a menudo decapado selectivo por zonas. Hasta dónde llegar lo decide el técnico responsable del bien, y conviene tenerlo por escrito antes de empezar.
Servicios relacionados
-
Limpieza y restauración de piedra en masías y casco antiguo Piedra de Girona, vigas de masía y grafitis en casco antiguo. Baja presión, sin erosionar el soporte. -
Chorreado de estructura metálica y obra civil in situ Vigas, depósitos y estructura portante. Grado ISO certificado y perfil de anclaje para que la pintura dure. - Todos los servicios